martes, 22 de febrero de 2011

ALBANCHEZ, pintado por la luna y habitado por el sol




Nadie va a quitarme la idea de que los pueblos que cuelgan desde las laderas de las altas sierras en la provincia de Almería, han sido pintados por gnomos que han traído la cal desde las mismas canteras de la luna.

¿Cómo si no, pueden tener ese color que refleja los rayos del astro diurno en un inmaculado que se hace tornasol?

Me hechizan esos pueblos cuyas calles serpentean, muchas veces sin llevar a ninguna parte, enroscándose en sí mismas; disparejas, en ángulos tan pronunciados que transitarlas es privilegio de los lugareños y aceptada tortura para los visitantes.

Acceder a los pueblos de montaña ya va desvelando un entorno de quebradas y barrancos escabrosos entre los que se apoya la calzada que parece despeñarse a cada vuelta del camino.

Me fascinan los pueblos blancos de la provincia de Almería y hay entre ellos uno tan pequeño que se sostiene en una mano. Como tal, la primera vez que lo vi me lo imaginé montado sobre un enorme dedo pulgar, bajando sus calles laterales en el vértigo de un trazado inverosímil que lleva a que los techos de las últimas viviendas estén a la altura de los cimientos de las del inicio de la pendiente, y todo ello en no más de treinta metros.

En la vertiente septentrional de la Sierra de los Filabres, a la sombra del monte Mahimón que con sus 1.137 metros de altura se ha erigido en vigilante del lugar; Albanchez tiene río y tiene arroyo, pero como buen representante de una provincia sedienta, los causes como los de todos los de la región se marcan secos y polvorientos.

No es impedimento para que sus escasos habitantes se dediquen a la agricultura, pero el trabajo en especial lo oferta lo que siempre ha sido su entorno próximo: las canteras de mármol de Macael, Líjar, Cobdar y Chercos.

Los fines de semana y época de fiestas sus casas se llenan de vecinos que lo han dejado sin abandonarlo y que hacen de cada retorno el reencuentro con amigos; pero ahora en sus calles se habla un español con acento inglés o un inglés que quiere hacerse comprender por el español.

Son los nuevos vecinos, los que llegaron recientemente para habitar las modernas urbanizaciones que suben y bajan del Cerrico Morcillo a Los Llanos y a los que la jerga popular andaluza conoce como ‘guiris’; Ingleses, en su mayoría jubilados, que eligen para vivir el clima y la belleza del sur de España y que en Albanchez también han sacudido la calma pueblerina con el paso de sus todos terreno.

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